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Guía de compra: cómo elegir una cámara de vigilancia

Una cámara de vigilancia se elige por lo que realmente capta, de día y de noche, y por lo que cuesta mantenerla encendida sin parar. La resolución, el alcance nocturno, la fluidez y el consumo eléctrico distinguen los modelos mucho más que su aspecto.

Lo que hay que comprobar

Resolución de imagen Este criterio mide el total de megapíxeles captados por la cámara. Cuanto más alto, más nítida se mantiene la imagen al hacer zoom sobre un rostro, una matrícula o un detalle a posteriori. En las fichas recientes del mercado, los modelos más débiles rondan los dos megapíxeles, la mediana se sitúa cerca de cuatro, y los mejores alcanzan ocho. La nota del sitio sitúa cada cámara en esta escala: una nota alta indica una imagen aprovechable incluso ampliada. Mediana registrada en el mercado: 4 MP
Alcance de la visión nocturna Este criterio mide la distancia hasta la que la cámara distingue una escena en la oscuridad. Como la mayoría de las intrusiones o movimientos sospechosos ocurren de noche, este alcance determina la utilidad real del aparato tras la puesta de sol. Las cifras del mercado muestran diferencias marcadas: alrededor de diez metros en los modelos más limitados, treinta metros en la mediana, y hasta sesenta metros en los mejor valorados. Una nota alta señala una cobertura nocturna amplia, útil para vigilar un jardín o un acceso completo. Mediana registrada en el mercado: 30 m
Fluidez de la imagen Este criterio mide el número de imágenes que la cámara capta cada segundo. Una fluidez insuficiente hace que los movimientos se vean entrecortados, lo que dificulta identificar a una persona que pasa rápido frente al objetivo. Las referencias del mercado van de quince imágenes por segundo en los modelos más débiles a treinta imágenes por segundo tanto en la mediana como en los mejor valorados, lo que indica un límite alcanzado bastante pronto. Una nota alta garantiza un movimiento nítido, sin fotogramas congelados ni desenfoque. Mediana registrada en el mercado: 30 fps
Consumo eléctrico Este criterio mide la potencia máxima consumida por la cámara durante su funcionamiento, en vatios. Aquí, más bajo es mejor: una cámara eficiente cuesta menos mantenerla encendida sin interrupción y se calienta menos, algo que importa en un aparato pensado para permanecer activo de día y de noche. Las cifras del mercado van de veintiún vatios en los modelos más consumidores a tres coma tres vatios en los más eficientes, con una mediana de seis coma seis vatios. La nota del sitio refleja esta eficiencia: cuanto más alta, menor el peso en la factura eléctrica. Mediana registrada en el mercado: 8,6 W
Instalación y uso diario Una cámara también se elige según el lugar donde se instalará: interior o exterior, fijación en pared o en techo, alimentación por cable o por pila. Comprobar de antemano el ángulo de visión y el alcance de la señal en los modelos inalámbricos evita sorpresas tras la instalación. Un mantenimiento sencillo, como limpiar el objetivo con regularidad y revisar las fijaciones, conserva la calidad de imagen con el tiempo, sobre todo en exteriores, donde el polvo y la intemperie se acumulan.

Referencias establecidas a partir de 30 fichas recientes del mercado, registradas el 1 octubre 2026.

Lo que se obtiene según el presupuesto

Menos de 30 €

En este nivel de precio, las cámaras suelen acercarse a las referencias más bajas de resolución y alcance nocturno, lo que conviene para una vigilancia puntual o un espacio reducido.

30 a 90 €

Este tramo reúne cámaras que se aproximan a la mediana en resolución, visión nocturna y fluidez, con un buen equilibrio entre calidad de imagen y consumo.

Más de 90 €

Por encima de este umbral se encuentran los modelos mejor valorados en resolución y alcance nocturno, a veces junto con un consumo también bien controlado.

Los errores frecuentes

Elegir solo por la resolución sin mirar el alcance de la visión nocturna, cuando la mayoría de los incidentes ocurren de noche.
Descuidar el consumo eléctrico de una cámara pensada para funcionar sin parar, lo que aumenta la factura con el tiempo.
Olvidar comprobar el ángulo de visión y el lugar de instalación antes de comprar, lo que puede dejar zonas sin cubrir.
Subestimar la importancia de la fluidez para identificar a una persona en movimiento, sobre todo cerca de una entrada o un paso.